sábado, 23 de julio de 2016

EL MIEMBRO DESMEMBRADO DE UN CERDO, MIMBRE DE LA DIPLOMACIA DEL GOBIERNO DE RAJOY.

En el marco del vistazo oficial que Obama realiza a España, el tiempo no dio para más, en la sede de la Presidencia del Gobierno, es seguro que Obama y Rajoy calmaron la sed con unas copas de Moutton Cadet ; pero lo que ha trascendido es que Rajoy a Obama le ha regalado un kit marca España, a saber, un jamón, su jamonero y un cuchillo para el menester del loncheado.

Toda dádiva es una especie de soborno. Quizás a Mariano Rajoy le viniera un aire de Alcalde de Villar del Río, don Pablo, que más que Alcalde era un concienzudo propietario, y pensara que el sobornado pudiera ser influido y dominado por el donante. Pero mueve a la risa pensar que Obama, como receptor de esta dádiva de pata negra pudiera perder la independencia de su mente por milagro y maravilla de la marca España hecha carne cruda, siendo lo que es: el americano, el number one.
Hay quien dice que más propio del Presidente del Gobierno y su corte, hubiera sido entregarle un rotundo chorizo celtibérico envuelto en papel de regalo...los hay que han hilvanado aún más fino, hasta el extremo de que en el colmo de la propiedad y el protocolo, el chorizo, mejor loncheado y metido en sobres... Las cabezas de la muchachada no paran.

Rajoy se había informado de que Obama era aficionado al jamón...pero ¿y si hubiera sido vegano? No habría habido problema, porque el pontevedrés se hubiera sacado un manojo de alcachofas con lazo y todo,  del sobaco.

 Por desgracia, la marca España es otra, alejada de lo moncloita y palaciego, es la marca a fuego del hambre y las ganas de comer que ni siquiera se puede aplacar con excedentes agrarios y ganaderos, tal es la dieta a la que nos somete la Unión Europea.
 El jamón arregla los desafíos entre naciones a pedir de loncha y crea ducados al pedir la boca más carne cruda. Para los mandatarios cerdóvoros resulta harto complicado contemplar con frialdad y distancia ese objeto curado del deseo y del babeo. La imposición del ideal del dinero que todo lo puede y todo lo compra, bien en divisa de pata negra o divisa del Beluga triple cero, sigue siendo hegemónica.

Cada mandatario que sale de España se arregla como puede con un cuchillo jamonero, casi un sable, a la par que a la luz a la que escriben los taquígrafos, se cumple con el discurso de la democracia, el progreso, la frugalidad y contención en el gasto público para cumplir con las exigencias de la Unión Europedorra,  pero sin que se noten las hebrillas que entre los dientes se han quedado enredadas, esos 'pa luegos' de a euro el gramo.
 La comida en España, como hace siglos, sirve como pantalla de plasma del discurso que muestra una indisimulada predilección por el poder económico, sus cifras, sus docenas y arrobas, sus porcentajes y sus rebosantes pellejos de vino.

 A casi todos les gusta sentar el culo en las butacas del palco del Bernabéu de Florentino Pérez, a los de todas las ideologías de a poniente y de a levante, por eso de rozarse con las nalgas del poder económico, y llenar el buche de croquetas cotizables en bolsa y jamones que se pesan en onzas como el oro. El palco es esencialmente aristocrático y privilegiado aunque esté reservado a los representantes de la soberanía popular. Los sillones palaciegos de la Moncloa cumplen esa misma misión pero a un nivel más institucional, aunque también se oiga el zumbido de los chismorreos y la palmada de  manos que se estrechan para cerrar negocios. Y nosotros somos tan demócratas que no podemos cobijarnos ni bajo la sombra de un jamón de Jabugo o de Guijuelo... nuestro sino es apagar la 'gusa' con una mortadela con aceitunas de marca blanca y abaratada por unos cupones de descuento.

Para la visita oficial de Obama, se ha creado una imagen de fiesta, de abundancia y de oropel, que trata de opacar, con perdón,  un minutero de crisis, un segundero de duda, y un calendario zaragozano de incertidumbre y desasosiego, burlado, por los que no tienen nombre y sólo son estadística, con alcohol y alguna que otra pastilla de las de copago. 
La ética natural del gobierno del PP estriba en poner medios para que el poderoso representante de otro hormiguero sea feliz y evitarnos su implacable ira económica, a base de jamonazos dulces y aterciopelados culos untados en vaselina.
 Rajoy ha dado muestras más que palmarias, sus palmeros dan fe y hasta 'efes' de fraude, de las tres actitudes sacadas a golpe de cinzel por el escultor de ideas de ilustre nombre Elías Canetti:
"Tres actitudes fundamentales del hombre que corteja a una mujer: el que se pavonea, el que promete, y el que busca una madre como quien pide limosna." Esta última parece ser la escogida por el pontevedrés non grato para cortejar al Hussein Obama (Hussein como el hijo de Alí y nieto de Mo-ham-mad). Para cortejar al electorado tiró de los puedo prometer y prometo y cortejó a la prensa pavoneándose tras un plasma. Aún no le ha dado por cortejar a los suyos por eso del incesto, pero la industria del porno no hace ascos a nada, ni a lo blanco del jamón.
La sociedad celtibérica contrapone las carencias y escaseces en las que vive con fiestas, y sus representantes políticos no hacen más que exagerarlo, celebrando todo en demasía, con fastuosas ceremonias y pantagruélicos banquetes donde unos pocos se ponen ciegos pero por el bien común. La ardilla recorre la celtiberia, no de árbol en árbol, sino de barbacoa en barbacoa y de cocktail en cocktail.

Dice Obama de Rajoy: 

"Conozco sus espléndidos regalos, que denotan un ánimo noble y sensible. Estoy de veras enamorado de él. " Y Rajoy, muy decimonónico él y tirando la casa por la ventana, añade al jamón un jamonero de maderas nobles y un cuchillo forjado y templado por los mejores cuchilleros albaceteños o taramundiños... no vaya a ser que a Obama, como hombre de distinguida clase, acostumbrado a vivir rodeado de halagadores palmeros y reverenciales respetos, en medio de comodidades y regalos, un leve detalle de mal gusto le indigne, le moleste, mortifique y desazone y nos la devolviere de esta guisa pero con creces en el incordio.
En el derecho romano el cohecho o corrupción procesal, al que llamaban calumnia, era un delito privado cuyo conocimiento correspondía al pretor. Entendían los de pecho de hojalata, los romanos, y que trabejen ellos...que la percepción de dinero o cosas a cambio de promesas de influir para favorecer a determinada persona, era cohecho. 
Para Plinio el Viejo el jamón, esa cosa que hoy es el medio de pago y  cohecho preferido por el 80% de los sobornadores, no era desconocido:
“De todos los animales, el cerdo es el que mejor se aprovecha por sus carnes y derivados de charcutería, pues este animal, aunque no rinda ningún servicio durante su vida, compensa con exceso después de su muerte los gastos que ha costado su crianza. El cuerpo del cerdo ofrece alrededor de cincuenta sabores distintos mientras que muchos animales no ofrecen más que uno solo”.
Para la arqueología tampoco: el descubrimiento en Tarragona de un jamón fosilizado con un pedigree de dos mil años, podría otorgarle al regalo de Rajoy de un contrachapado cultural equiparable al ejemplar del Quixote con el que el Rey Felipe agasajó al Presidente de los Estados Unidos de Norteamérica del Norte.
La inmensa mayoría cristiana de generaciones presentes y por venir, arderá eternamente en el infierno. En tanto, como regalo de consolación, el dios romano con melenas y taparrabos, siempre justo cuando algo le escuece, siempre bueno con los suyos y merdoso con los demás, entrega el destino al gobierno de los obamas y rajoyes, sus legítimos representantes en la tierra de secano y la de regadío... 
El hombre no realiza ni su libertad individual ni su personalidad política más que por la intermediación de sus representantes, echándose ellos al gaznate un buen plato de jamón untuoso en nombre de todo el pueblo soberano, que guarda en la desvencijada alacena la botella de coñá vacía en sus nueve partes,llena en las mismas nueve cuando las vacas eran gordas... no hace tantos años.
 
La liberalidad aristotélica se manifiesta en lo agradable del carácter, la tolerancia, la benevolencia para con todo el mundo y hasta la compasión, aparte de la afección que se tiene a los amigos y los huéspedes. Pero para el flautista de Hamelin ( Der Rattenfänger von Hameln), hecho registrador de la propiedad con plaza en Santa Pola, al que siguen jamones y chorizos de catadura varia como una suerte de ratas y ratones curados y embuchados, los hombres de bien sólo son sus correligionarios y los demás son carne de evangelización... y es en ese punto cuando se va a la mismísima mierda lo agradable, la bonachonería y se va a tomar por el culo también la compasión aristotélica.
Decía Obama, porrero marihuanero en su juventud, que España olía bien... en un gesto instintivo me he acercado las narices al sobaco y puedo suscribir que mis axilas no forman parte del cortijo constitucionalista del 78.

La corrupción tiene en los paraisos fiscales su ecosistema de refugio y apareamiento, donde guardar y camuflar el fruto de las rapiñas: el retraso del desarrollo social, la inversión del recorrido de las manecillas del reloj del bienestar social como reconoce el propio FMI y el violento empuje hacia el acantilado de todo lo que huela a social. Eso es lo único que no le huele bien al representante de las barras y estrellas, tampoco al de la gaviota viuda. Huelen bien los parásitos que succionan la sangre a la economía real, huelen a rosas las semillas del fraude y la corrupción esparcidas a voleo, y huelen que te cagas las amenazas a la democracia por parte de las oligocracias partidistas. Tales perfumes son los que provocan crisis recurrentes cada vez más agudas, para mayor placer de las pituitarias de las grandes banderas y las grandes uniones.  
¡Vecinos de la España constitucional! Como Presidente  vuestro que soy, yo os debo una explicación. Y esa explicación que yo os debo, os la voy a dar ahora mismo, porque yo, que soy vuestro Presidente en funciones, os debo una explicación... ¡Viva el jamón! ¡Viva el vino!


En este país hace muchos años que suceden cosas vergonzosas. Luchas por la conquista del poder olvidando la conquista de los derechos sociales, acusaciones de anti-sistema o de terrorismo y radicalismo para apoderarse de alguna prebenda ajena...Qué feo es todo esto, 'che brutto'. Estoy perdiendo la confianza en el género humano. Por todas partes veo maquinaciones para alterar el precio de las cosas, complotti y conjuras palaciegas. A esto se ha reducido tambien este país, a un 'nido di vipere'. 
¡Ya están aquí, ya están aquí los americanos!
El fragor de la columna motorizada con sus coches oficiales levantó una polvareda cegadora, y entre clamores y vítores, a toda velcidad ya habían alcanzado las últimas casas del pueblo y se perdían en la lejanía.
¡Que se nos va, que se nos va el presidente negro con el jamón diciendo eso del yes, we can!... Yes,we will can eat it.
Después del efímero vistazo oficial de Obama a esta piel de toro estoqueada por los cafres de la hisotoria, el vecindario vuelve cabizbajo a sus quehaceres no remunerados, como un ejército en retirada tras la derrota.