sábado, 25 de junio de 2016

CERO, CERO, JORGE FERNÁNDEZ DÍAZ, CON LICENCIA PARA CONSPIRAR

Desde los ecos de un garganta profunda , sin propietario conocido, a oscuras, sin derechos de autor ni de opinión que pagar y de cuyo nombre sólo los herederos de los PProcuradores en Cortes quieren acordarse, resuenan trozos de conversaciones oídas al Ministro del Interior con el Director de la Oficina Antifraude de Cataluña. ¿Quién amaestró a quién en las artes de la perfidia? Siempre hay enemigos que perseguir: comunistas, populistas y en este caso partidos políticos que promueven el independentismo catalán.
El ministro Fernández Díaz sintoniza en el dial la misma frecuencia ideológica que el Opus Dei, del que es miembro supernumerario, y eso se nota en las 'opusdeyadas' predicadas a su devoción y antojo en el Congreso de los Diputados; como la fusilería dirigida a la ley de memoria Histórica, o los morteros paraboleando explosiones sobre la reforma de la Ley del aborto, o el fuego a discreción ametrallando al matrimonio homosexual y todo su vecindario, ...el Opus y su lacayo catalán son también indisimuladamente españolistas, anticatalanistas y adoradores de la controvertida figura de 'Sor Maravillas del 78', alias la Constitución Española... Pero Marco Tulio Ciceron levantándose de su tumba nos repite una vez más: "¿qué razón existe para adorar a los dioses a causa de nuestra admiración hacia la naturaleza divina, si en esta naturaleza no vemos nada especialmente egregio o sobresaliente?"; y yo le añado: 'si tan solo vemos mamarrachadas'


En las conversaciones entre Ministro y Director, se adivina el ansia viva de querer realizar proezas heroicas, de colgarse medallas patrióticas, a costa de haber conspirado para incriminar política y hasta penalmente a los jerifaltes de Convergència y Esquerra Republicana de Catalunya.
¡Qué puñalada tan trapera! Cuando CiU, durante la tramitación de la Ley de Memoria Histórica, había sido quien permitió que los monjetes benedictinos continuaran paseando su facherío con faldas y a lo loco por la Abadía del Valle de los Caídos. El mismo Valle de los Caídos a cuya abadía entra periódicamente, otros dicen que de forma esporádica, un coche oficial de cristales tintados, - quién diría que ya han llovido chuzos de puta democracia durante 40 años desde la muerte de Franco - y que transporta a un Ministro del Interior de aPPellidos Fernández Díaz. Y es que los monjes benedictinos, a cuya orden el 'generalillo' enconmendó la guarda y custodia del incapaz monumento cristiano al fascismo, son uña, oración, carne y conversa, con Jorge Fernández Díaz, ese ministrillo de un blanco y negro que nada tiene que envidiar al del año de moda y gracia de 1957.

Jorge Fernández Díaz políticamente no es muy activo, ni se prodiga mucho en las apariciones en público. Nunca podría ser un líder, sus tics y tartamudeos físicos e ideológicos, le proporcionan derecho absoluto de exclusión a esas tareas. Las encuestas del CIS siempre han dado las valoraciones más altas a los responsables de Interior desde que existe CIS. Fernández Díaz es la oveja negra de esa gran familia y uno más . Resbalones debidos a las antipatías dentro de su departamento, como bochornosas ausencias en funerales por agentes muertos en actos de servicio, seguidos de borbónicos tropezones extramuros, como la gestión del asunto de las vallas de Ceuta y Melilla, han servido para arrugar y complicar su vida política, aderezados con méritos como los de comparar el aborto con ETA y hacer, una vez el guiso pasado de sal y de cocción, que esta tendencia positiva en las encuestas del CIS de los Ministros de Interior de la democracia dé la vuelta como un calcetín sudado y puesto a orear, con la esperanza de que amanezca limpio e inodoro.
Por todo ello, Jorge Fernández Díaz, se siente como pez en el agua, en la faena de brazo ejecutor, en un odioso papel secundario a lo Michael Ironside o Billy Drago, para hacerle el trabajo sucio a un gobierno que quiere conservar el voto de ultraderecha entre sus torcidas filas, a base de condecoraciones al mérito policial a vírgenes talladas en madera o, si no quieres taza, taza y media: una ley mordaza. También en un discreto segundo plano, en un aparte, Don Jorge aspira las fragancias del fundamentalismo cristiano que humean en la Abadía de la Santa Cruz del Valle de los Caidos, entre misa y misa en recuerdo del anterior dictador del Estado nacional-catolicista, un alter ego de las 'mordacidades', los brazos incorruptos de santas y demás mitología por desvirgar.

Las funciones de policía deben estar al servicio de la democracia, esa que dicen ser el refugio, confort y protección de la soberanía popular. Cuando están al servicio de un partido que saluda con un 'Ave' al Gobierno, la 'cracia' se muda de residencia y se aloja en la de los caudillos, esto es, la castiza 'democracia frailuna' que Menéndez y Pelayo puso sobre la 'i' de la palabra 'democracia'.

Daniel de Alfonso es un magistrado nombrado Director de esa Oficina Anti Fraude por la Generalitat del año 2011... pero con el plácet del PP. De Alfonso es un criado, un siervo, un lacayo que besa los pies del ministro porque él también es muy español y mucho español, y se ofrece como una sucursal de la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal al servicio de Fernández Díaz; en palabras de su amo y señor, 'ETA espera como agua de mayo un gobierno de PSOE-PODEMOS', y nuestra misión es combatirlo como buenos patriotas.

El ministro tiene muchos de los rasgos de esos políticos de elevadas cumbres que construyen redes de confidentes para espiar a sus enemigos, que no oponentes, dentro y fuera del partido en el que militan y que están rodeados de funcionarios de libre designación digital, mediocres y palmeros. Jorge Fernández Díaz es un 'yonki' del blanco y negro, del 'arias-navarrismo', un mismo actor pero cubierto el rostro arrugado y ojeroso por una retahíla no menos prodigiosa de máscaras, ayer franquistas, luego ucedistas, APeístas y ahora PePeístas, empeñado en mantener atados y bien atados los últimos nudos: "España será cristiana o no será". Es un yonki con el vicio, del antiguo régimen, de controlar todos los hilos de su partido y una necesidad compulsiva que sólo se calma con la acumulación de intimidades y detalles de los ajenos bajo los trajes de expedientes e informes. Tras sus duras cruzadas patrióticas en defensa de los valores universales y cristianos de Europa, sólo encuentra calma espiritual al lado de las tumbas de Franco y José Antonio, esas dos heridas abiertas que manchan de sangre cualquier cultura de paz que se pretenda construir sobre una justa reparación del daño causado; mausoleo que para el Partido Popular no tiene nada de censurable, como pública y casi notarialmente ha manifestado.

Fernández Díaz si en algo destaca, es en su porte serio.
Un serio que bien podría ser explicado con unas palabras de la cuidada extravagancia que Laurence Sterne pone en boca de su hijo literario Tristam Shandy: "La seriedad es un continente misterioso del cuerpo que sirve para ocultar los defectos de la mente". El político paranoicamente defectuoso es aquel que necesita para su uso y goce personal, como si de un alcaloide se tratara, el placer obtenido de fuentes bien informadas y anónimas que le tienen 'espídicamente' al tanto de todo lo que pasa cerca de su radio de acción ; es aquel que se corre conspirando y duplicando , que cuchichea equívocos de oido en oido como un abejorro, que debe saber siempre todo lo que pasa en el gran entramado de las conjuras judeo-masónicas. Y que niega, con un cinismo y con unos cojones como los del caballo de Espartero. El Ministro del Interior, niega y niega que exista cualquier tipo de Gestapo política cuya función sea la de dejar caer, interesadamente pero con disimulo, al lado de un medio de información, qué casualidad que pasara por ahí, asuntos de corruptelas más o menos ficticias de ERC y CDC, que por una carambola del destino, fíjate tú, favorecen las ansias de carne cruda del PP.


Los políticos con deje paranoico, son esos incansables querellantes y picapleitos, que tienen el jacuzzi lleno de informes comprometedores de casi todo lo que hace casi todo el mundo de la conjura. Hasta llegar al extremo, en el caso de D. Jorge, de comparar la batallita de banderas protagonizada coralmente por su hermano Alberto y la compañía, con los "años atrás en el País Vasco cuando ETA estaba plenamente activa y operativa sembrando regueros de sangre y terror por todas partes". El origen de ese tic aparentemente paranoide, quizás se gestara en la apuesta perdedora de Jorge Fernández por el Hernández Mancha de los 90 y que le supuso la subsiguiente marginación entre los aznaristas; desde entonces, esa marca sin cicatrizar debe haberle escocido los orgullos, quién sabe y le obligó a hacerse más ultra que los ultras y más del Opus que el bala perdida de Balaguer. Por detalles traumáticos como este, los políticos propensos a la paranoia, una vez en la cumbre de la pirámide, se creen en su delirio, megalómanos, legisladores, fiscales, jueces y dioses del olimpo...españoles por encima de todo. Un tanto así como nuestro Ministro del Interior utilizando medios y recursos públicos, para instigar contra rivales políticos...mientras, en la intimidad, sólo unos pocos visionarios le hemos llegado a imaginar subido a una escoba a suerte de brioso corcel, trotando y coceando por los pasillos como aguerrido caballero de la sagrada orden catoliquísima, militar y constantiniana de San Jorge, destrozando el sistema sanitario catalán con un afilado legajo de folios en mano a guisa de sable,¡zas, zas!, todo por la glorificación de la cruz,¡toma esa cabrón!, la imposición de la fe y la defensa de su santa madre iglesia de los decapitadores y expoliadores...¡A la mierda con el Centre de Telecomunicacions i Tecnologies de la Informació y cierra España!


Los políticos paranoicos, idos de la olla, viviendo en un eterno régimen nacional-catolicista, además de perseguir a los enemigos de la unidad de destino en lo universal, perturban tanto el ambiente político ajeno como el propio: Artur Mas es un traidor al pacto del 78 y hay que destituirlo como sea. Y también se sienten perseguidos por invenciones sesgadas, fragmentadas y editadas: nunca olvidará Jorgito las descalificaciones de 'arribista', 'oportunista' y 'caradura' cuando decidió hacer un trasbordo de la estación de UCD a la de la AP de Fraga.
El desprecio y la violación de los derechos del más o menos próximo, es un mundo al revés para estos tipejos de la cosa política, un mundo de ficción, desde el momento en que es desvelado y denunciado el delito o el escándalo y se les sorprende en calzoncillos sobre un brioso corcel 'escobado' vociferando y dando aspavientos con los ojos en blanco, sobre las más elementales convenciones sociales, arrojando saetas de engañifa, y estocadas manipuladoras:"la ley de la selva es la ley del más fuerte; no creo que les convenga [ a los independentistas] ir por ahí". Todos los recursos son justificables para obtener su placer político-crapulento . Jorge dispara, antes de preguntar, es pillado in fraganti, y como único recurso en defensa de lo indefendible se arroga el papel de víctima, de adversario político a destruir, de ofendido... porque: " ...mi plan de vida está muy próximo a la espiritualidad del Opus Dei : ir a misa todos los días, rezar el Rosario, hacer un rato de oración, otro de lectura espiritual...". En definitiva su reino no es de este mundo.

Es de una extrema gravedad que un Ministro sea investido caballero de una orden de mamarrachos constantinianos...
Los resortes del poder deberían servir para garantizar las libertades de judíos, musulmanes, cristianos y toda suerte de autoexiliados , y no para que sean pisoteadas por las botas castrenses del monseñor Juan del Río y toda su tropa, de la que se desentendió, por extremista, hasta el pastor alemán Benedicto XVI, i.e., el papa que fue muy nazi y mucho nazi...pero sólo en la juventud.
Hay cierto desquicio político que desordena y vuelve a alinear las ideas de una forma tan antojadiza, que convierte al caballero de grisácea figura en el único garante de la justicia que cabalga por la tierra de regadío, blandiendo solvencias y verdades,escándalos y desprestigios propiciados por redes patrióticas para acabar con la horda subversiva. Ayudado en las pequeñas cosas, como aparcar el coche, y en las grandes, como maquinar destituciones a la carta, por su fiel escudero Marcelo, al que le dice también Ángel de la Guarda, Jorge, el Ministro de Interiorismo es dichoso.
Nada de esto debería ser propio de una España del siglo XXI, pero el Noticiario Documental se impone por la fuerza de la gaviota viuda. Por ello, los resortes, muelles y engranajes del Poder Popular, se usan para movilizar un coche oficial con escoltas 58 kilómetros de ida y otros tantos de vuelta, para que el ministro asista a oficios religiosos al Valle de los Caídos. Las ideas son suyas, Ministro, se le han ocurrido a usted. Todo lo que usted decida bien decidido está. También se usa la maquinaria del Estado para lustrar y pulir los monumentos de los vencedores que por orden de su caudillo obligaron a reposar post-mortem y a la fuerza, a 35.000 víctimas de los 40 años de paz, y donde Fernández Díaz al lado de su abad del alma armada hasta los dientes,medita los 'caiga quien caiga' de la temporada, los blancos de su labor de francotirador paranoico-cínico, y el grave compromiso en que deja al propio partido al descubrirse indicios más que diretes de la existencia de la Policía Patriótica, una especie de Técnicos en Investigación Aeroterráquea (TIA) dedicados a preparar informes apócrifos contra políticos catalanes a los que se les ponía una camisita y un canesú de oficialidad.

Los demás no me comprenden, no entienden que un hombre de fe como yo ponga rumbo espiritual, de vez en cuando, al Valle de los Caidos, a confraternizar con su ilustrísimo abad. Las acusaciones de conspirar para delinquir son injurias, calumnias y estupideces de antisistema y secesionistas.
"Demano la dimissió de Fernández Díaz com a ministre i que es retiri de candidat", Francesc Homs.
¿Es que no quieren ver que soy un buen católico que participa en algunas de las siete horas que mi venerada iglesia marca para el oficio divino, al lado del mausoleo dedicado a santidades como Franco y José Antonio, acordándonos también de las almas de esos miles de despiadados rojos,desestabilizadores masones, judíos asesinos de nuestro dios y esos descarriados cristiano- ateos en nuestras oraciones?
"Fernández Díaz no puede acostarse esta noche siendo Ministro del Interior. Pedimos su dimisión inmediata", Gabriel Rufián.
¿Es que lo único que todos pretenden es descontextualizar y sesgar la verdad divina para satanizarla?
"Exigim la dimissió dels responsables d'aquest escàndol, començant pel Ministre de l'Interior.", Oriol Junqueras.
Para el político que reivindica su eterna labor de Santiagueador decapitante de infieles, las denuncias, conspiraciones y ofensas públicas, son sufridas como cruces de hierro, heridas de la guerra santa, en las que él mismo se ve como una víctima: “una conspiración amplia, que ha elegido el momento adecuado y que tiene la clara intención de hacerme daño a mí y al Partido Popular”
"El ministro ha cometido un delito y debe dimitir como ministro y candidato", Xavier Domènech.
Las palabras de su abad de cabecera: ''la última víctima de la reconciliación de los españoles'', referidas a José Antonio Primo de Rivera, el fundador de la Falange, el NSDAP cañí, retroalimentan su discurso 'paranoico acrítico', mientras su padre, teniente coronel de caballería en el ejército y subinspector jefe de la Guardia Urbana de Barcelona durante el Franquismo, y responsable del internamiento de miles de personas en el Palacio de las Misiones, le viene a la memoria llorona, mocosa y balbuceante.

Pero Jorge Fernández Díaz sigue en su puesto, bien puesto y a mesa puesta. Si siguió después de su affair con Rodrigo Rato, ¿por qué no va a ser respetada esta PoPular y folclórica tradición de la permanencia manque pierda? Las oraciones de su abad del Valle de los Fascismos hacen que las lágrimas broten en el rostro del Ministro del Interior, ojeroso,papicaido y ceñudo:
Celebramos este sufragio de hoy en recuerdo de tu hijo Francisco, que en su testamento pidió el perdón de sus enemigos”.
Un gobierno sensato no es aquel que persigue a sus rivales políticos...tampoco es el que tiene por Ministro a un cristiano que reza entre los suyos por la felicidad eterna y el perdón de los pecados de José Antonio, el káiser de la Falange Española. Un gobierno sensato no es aquel que da la mano a los defraudadores...ni lo es el que tiene por Ministro del Interior a una grisácea personalidad que hombro a hombro con los monjes benedictinos recuerda a los caídos que descansan a la fuerza, sin colores ni banderas desde el único mausoleo del fascismo cristiano de Europa.
El político psicopático en la lucha barriobajera entre diversas facciones políticas, utiliza las jugadas sucias, con violaciones de la intimidad, y evita las inteligentes que implican discurso ideológico y programático.
-Yo puedo hacer la gestión con el fiscal general. Decirle: “Mira, hay esto. Y mira a ver oye si esto tal… ¿no?”.
El caso de la conspiración contra políticos catalanes independentistas es un episodio más de la extensa narración Fernandiana, alguno de cuyos capítulos más sonados en un pañuelo de mocos secos fue aquel que profetizaba una Catalunya independiente como un infierno "pasto del terrorismo y del crimen organizado".
La mentiras, las falsas promesas se nutren parasitando de los sufragios depositados en la urna en base a otras promesas y actitudes; el prebendarismo y el amiguismo son el pan de cada día: una prima de la mujer, la mujer, todas colocadas cuando D. Jorge era Delegado de Trabajo en Barcelona, tres cuñadas, un hermano, dos hermanas, eso es un colocón, y no una litrona de cerveza de marca blanca.
Toda esta Política Psicopática y sus navajeras circunstancias, refrescada en un nuevo escándalo, es justificada por el fin, que es el de convencer al electorado, para tener carta blanca, pero en B, durante al menos otros cuatro años más.
¡Zzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzz!
La medicación y sus contraindicaciones me hacen delirar en las tinieblas del dormitorio, y veo al Ministro Jorge Fernández Díaz, vestido de negro, sin corbata, con un micrófono en la mano y un peluqín repeinado en la cabeza cantando a lo Raphael:

''Escándalo, es un escándalo. Siempre la misma rutina.Nos vemos por las cloacas, Daniel de Alfonso y yo, evitando el qué dirán, para mejor conspirar, mi cuerpo serrano no se acostumbra, a este maquinar entre penumbras, ora pro nobis, que es más fuerte que un volcán de lava roja y gualda''.
La agitación del flequillo invoca a un ángel alado que entra en escena vociferando: ¡Soy Marcelo, soy Marcelo y de tonto no tengo ningún pelo! Pero al fijarme en el rostro del espantajo que recorre el escenario, emplumado y colgado de un visible y tosco arnés, caigo en la cuenta que se trata de la cara de Donald Trump.
Jorge Phernández Díaz, llega a dar volatines sobre sí mismo, al tiempo que canta, pasándose el micrófono de mano en mano en una suerte de malabarismo imposible:
''Escondidos de la prensa, mucho más no se puede continuar, por desgracia o por fortuna, no dejaré de conspirar. Escándalo, es un escándalo. No me importa que murmuren y que mi nombre ensucien por toditos los mass-media, ahora no hay quien me detenga aunque no pare la lengua de la sarracena sociedad''.
La inoportuna caja de ecos que es mi cabeza, termina por hacerme despertar, y sobre mi cama la tablet sigue encendida con el titular de prensa y la foto del interfecto mirándome fijamente, como un jugador de póker de Las Vegas.