jueves, 19 de mayo de 2016

RITA MAESTRE, UNA BEATA A SU MANERA

He dejado que el temporal amainara, para que con las aguas aún revueltas pero más calmadas, la pesca sea más relajada, más ociosa y más prolífera.

Rita Maestre luce su cuerpo y su palabra destapados ambos de todo artificio ocultador: "Vamos a quemar la Conferencia Episcopal". Admiro su desnudez física y verbal de cintura para arriba, exhibida con aplomo y elegancia: "Menos rosarios y más bolas chinas". Tampoco puede resistirse mi atención al placer preliminar y no sublimado de sus ojos, realistas en su mirar, con naturalidad pupilar y veracidad irisada . En el banquillo cruza sus pìernas vestidas con una mezcla de elocuente furia contenida ("sacad vuestro rosarios de nuestros ovarios") y una casi imperceptible desaprobación a lo que tiene en frente("contra el Vaticano poder clitoriano").



La burocracia siempre ha sido manifiestamente censora. Y aún hoy funciona bajo el canon de la representación formal y de la nociva performatividad nacional-catolicista que de moho lo tiene todo perdido, pese al mágico año 1978 y toda su transición/transacción. La herida de las instituciones ideologizadas por el medievalismo de la España del siglo XX, no ha sido restañada... sus vendas aún se siguen empapando de sangre. Por todo ello el fiscalizar con frases como: "Los no creyentes no tienen por qué imponer su forma de ver la vida a los demás", me resulta tristemente comprensible en ese grisáceo contexto.

Los cuerpos desmembrados por alguna catástrofe o la acción del hombre, producen horror y asco, y despiertan los sentimientos de compasión y solidaridad, eso se dice, eso se repite como el ajo.. La realidad es que la burocracia de los media que emiten y comentan esas imágenes, hacen hablar a los cadáveres de una manera u otra, en el momento que mejor les conviene, bajo el guión y el arbitrio del regidor de las buenas formas y 'performances', para despertarnos violentamente y con un cubo de agua fría a horas intempestivas. Ahora de lo que se trata es de cuerpos enteros, bellos, vivos, cuerpos-anuncio... pero que son recortados con declaraciones sexistas y homófobas, censurados por una moral puritana y opresiva, al antojo de los 'medios de opinión' de discurso caduco y reaccionario, en el momento político oportuno, para que los sujetos pasivos engullan la 'editorial' presencia hecha ajo y soporten cada día en los medios de comunicación ese repetir ácido y con regüeldo que es la digestión de una obsolescencia ideológico-religiosa del pasado más medieval.

El cuerpo de Rita es hermoso: "¡Puta!".Y su porte de dama altiva: "¡Violenta!". Aureolado de un extraño prestigio: "¡Bollera!" Lleno de gallardía:"¡Lesbiana!". En su palidez parece latir la delicadeza de un hada vaporosa, tanto de cintura para arriba como de cintura para abajo. Pero la 'cruzada' lanza de la tripuda y uniformada 'picapleitesía' no entiende de libros de caballerías, ni de dulcineas ni de quijotadas y le sacude las tetas con una traicionera lanzada hasta hacerla vacilar: "¡A nuestra reprimenda responde con la indecencia de sus senos en movimiento!".
¿Por llevar pintada la palabra 'bollera' en la barriga ha sido ajusticiada ? Las barrigas de algunos ofendidos no presentes en el lugar de los hechos, pero asiduos a esos templos por ser socios del club, no llevan nada pintado a la vista, pero en su interior y con más frecuencia de la que se presume, se almacenan facturas falsas, evasiones fiscales y otros aderezos que dificultan la digestión; barrigas cubiertas con decentes ropajes que ya malcubren la corrupta obra de su hacer decente a ojos de la deidad crucificada.


El equilibrio entre derechos fundamentales de rancio abolengo y derechos más contemporáneos y revolucionarios, en cuanto que desarrollados a partir de la Revolución Francesa, es inestable.
Del escrito fiscal contra Rita Maestre se escupe un juicio de atribución :"Es obvio que las señoritas están en su derecho de alardear de ser putas, libres, bolleras o lo que quieran ser, pero esa conducta realizada en el altar, espacio sagrado para los católicos al encontrarse allí el Sagrario, lugar donde según sus creencias se encuentra su Dios, implica un ánimo evidente de ofender". El juzgador no duda que el acto fue una protesta pero la fiscal introduce literatura de su propia cosecha al 'tipificarlo' de alardeo.

La libertad de expresión por un lado y la libertad religiosa por otro lado del alambre, con una cruz en una mano la una y la otra con una bandera francesa , están siempre a punto de hacerse caer al abismo, en una suerte de permanente tensión Harold-Lloydiana.
Si se fanfarronea a menudo, aún desde una fiscalía, las buenas cualidades y la excelencia tienden a desaparecer a los ojos del graderío, porque el alardeo extemporáneo condena el "cuán capaz eres" al ostracismo : "Quitarse el sujetador sin más no es delito. Pero en nuestra cultura la forma de vestir o no vestir, implica una falta de respeto y consideración frente al otro. En la playa es normal estar sin sujetador para broncearse todo el cuerpo. Pero era un templo, no una playa. En el presente caso, la conducta de la acusada quedándose en sujetador, traspasa lo que podría ser una falta de protocolo o de saber estar".
La manifestación religiosa es protegida pero la antirreligiosa perseguida, por obra y desgracia de la tergiversación de Constituciones, Declaraciones Universales, Pactos Internacionales, Leyes Orgánicas y Códigos Penales. . La manifestación fálica del "alabado sea Dios, frotando un madero de la cruz en otro para eyacular fuego", sobreprotegida y la manifestación antifalica del "El Papa no nos deja comernos las almejas" hiperperseguida..."me cago en Dios".

La historia nos ha enseñado que las protestas contra el Komsomol o el Partido o la Iglesia, siempre vienen de elementos extraños a la clase, heréticos a la beatería: los que luchan subversivamente por la laicidad del Estado. A esos extraños a la clase y feligresía se les singulariza para que sean ellos quienes paguen con el público zarandeo, la ofensa a símbolos y credos de un imperio romano en decadencia, agonizante, constantiniano y en una clara deriva de putrefacción moral... ¡Menuda simbología y menuda opción por parte del estado español!
La purga. A Rita se le intuye una mueca tras su rostro impenetrable, pero esas muecas de enfado, lejos de ser una rémora a su belleza, la realzan. Una mueca porque los poderes públicos tienen más en cuenta las creencias religiosas de una parte de la sociedad española que las convicciones ajenas a ese mundo de mitos y leyendas de la otra parte. Tiene razón Marcos Aguinis: "El vivo desprecia la ley que siempre lo despreció a él y se burla de los valores que jamás lo respetaron"... Demasiado largo para pintárselo en un cuerpo tan apolíneo y proporcionado como el de las manifestantes de la Universidad; más ajustadamente sobrado a la mondonga orondez de la jerarquía eclesiástica. Las imágenes de Papas esvásticos y obispos oficiando misas nazis y fascistas son un ejemplo palmario de ese tomar el todo por la parte que más conviene.

Un torso desnudo no tiene porqué ser ofensivo, pero ello depende del lugar y las circunstancias en que se realiza, y, en este caso se realizó en el interior de una capilla católica con culto consagrado". La 'neutralidad' huele un poco a parcialidad de tanto que se le ha roto la cadena del frío cientifismo: se pasa por alto, en una amnesia selectiva, esa no tan antigua obligación a profesar determinada religión, en el caso español, el cristianismo nacional-catolicista. ¡Ni impura ni virgen, ¡libre!, ¡transmaricabollo!, ¡viciosa!, ¡maricón!, ¡puta! ¡deseante!, ¡autónoma!, ¡lesbiana!"
Herencia de esa hedionda "neutralidad" quizás sea el que una Universidad pública de un estado aconfesional esté obligada a albergar en su interior un templo católico... Algo así a como que en el interior de un país europeo haya un paraiso fiscal con patente de corso para operar a su antojo y a su vez protegido de ser profanado, esto es, de que los principios de igualdad fiscal del páis en el que se haya incrustado osen ofender sus sentimientos 'paradisíaco-fiscales', o de que por palabra o por cualquier tipo de documento se haga escarnio de sus 'peculiaridades ético-fiscales.
La iglesia católica, el verdadero cristianismo, el de Constantinus Imperator, continua siendo una de las instituciones falocráticas por excrecencia, un paraiso penal-fiscal-espiritual desde tiempos inmemoriales, que por los santos cojones de los concilios ha emprendido ciento y una ‘cruzadas’ contra toda forma de orientación y manifestación socio-sexual distinta a la impuesta por las ordenanzas papales.
Tras un concilio conmigo mismo, se me escapan de los esfínteres estas bullas, que no bulas, interrogativas ( en la 'fala' del occidente asturiano, 'bulla' también vale como pella de excremento del ganado vacuno):

¿Se puede ofender en un altar cristiano por ir con las tetas al aire? Allá por el siglo I, cuando los cristianos eran más auténticos - al decir de los entendidos en sentimientos y misticismos religiosos- la lujuria y la depravación sexual, sin olvidar el robo y el asesinato, eran formas de servir a su dios empalado, un ser bueno y justo donde los haya.
La iglesia es una institución que eyacula antidemocracia, pedantería, machismo y fabulación como un semental, dentro de la cual las mujeres no son seres humanos, si refrescamos la mollera en las aguas de Aristóteles, pues ni se las permite ser políticas ni hacer uso libre del don de la palabra, porque el dogma manda; institución dentro de la cual, también, los homosexuales no existen.
Insisto en dejar escapar 'bullas': ¿se puede ofender un templo cristiano por que dos mujeres se besen en la boca rozándose sus pezones? Para los romanos pre-cristianos la honradez se manifestaba a la luz del día y el crimen se ejecutaba al amparo de las tinieblas....entonces ¿por qué - se preguntaban- los cristianos escondían con tanto empeño sus ritos y adoraciones? La sospecha ante esas evidencias, era la de que en las catacumbas se organizaban orgías más que actos de misticismo. Esas sospechas fueron confirmadas por eminentes líderes del cristianismo como aquel al que le decían san Basilio o Clemente de Alejandría, quienes acusaron de depravación sexual a muchas comunidades cristianas como la de los Adamitas, defensores de ir en pelota picada como en el paraiso y del amor libre y la orgía sin complejos; unos claros subversivos a la jerarquía y autoridad católicas.

Tras este breve párrafo, el que el colectivo del que formaba parte Rita Maestre manifieste que "la iglesia no se limita a regirse por normas obsoletas y misóginas sino que intenta extrapolar su concepción de mujer, sexualidad y familia al resto de la sociedad. Ayer, hoy y siempre la iglesia nos cubre y nos ataca", puede ser algo tan lesivo a esa parte del entrecomillado anterior llamado Iglesia, como un plumón de oca sobre una estatua de mármol. 
 
La bulla occidental, se traviste de moñica o boñiga en el centro y oriente de Asturias, pero las observaciones empíricas apuntan a que las vacas defecan con la misma soltura y parecida generosidad : ¿Ofende al cristianismo que una mujer lleve sobre su barriga desnuda pintarrajeada la palabra 'puta'? ¿Ofende a las 'señoras' de misa dominical? Una puta lo tiene difícil en eso de aparentar ser señora, pero una señora puede simular ser puta sin notables esfuerzos.
La libertad de expresión es un derecho reconocido en la Constitución Española pero no es un derecho absoluto, sino que tiene sus límites en el absolutismo religioso.
Cuán injurioso y calumnioso es el antojadizo olvido de las 'señoras' católicas hacia los tiempos de desenfreno,libertinaje y voluptuosidad que los cristianos carpocracianos llamaban 'prácticas espirituales', y que Clemente de Alejandría denunciaría, quién sabe si por indignación o por envidia. Ellas no saben nada, ora pro nobis, bis, bis...
Cuán ofensivo el obviar las hazañas de los fornicadores Nicolaitas, ferviertes convencidos de recibir la paz, después de follar mucho a todo lo que se meneare, en el octavo día. Ellas lo ignoran todo, salve regina, bis, bis, bis...

Y qué decir de la devoción de los monjes Jovinianos, entregados a la buena mesa y al mejor joder sin pudor. ¡Pero qué nos dice a nosotras, un respeto! Mater misericordia, bis, bis, bis, bis....
O hacer ver, desde la teatral debilidad de una fe violentada y coaccionada, como que el picor 'èspiritual' de las doncellas Agapetas, aficionadas a las vergas de curas, por mor de la pureza santa del himen de nuestra señora, fuera asunto de ficción blasfema. Refugium pecatorum, bis, bis, bis...

¿Se puede equiparar a unas pacíficas manifestantes con los 'piadosos' Fibionistas, a los que Epifanio - sus colegas le añadían el calificativo de santo- acusaba de pajearse en mano ajena para que el propio la engullera como transmisión del cuerpo de su dios llamado cristo: eucaristía con una hostia de semen y un cáliz de media pinta de simbólica sangre de cristo, como no podía ser de otra forma y regla, a base de un nada simbólico flujo menstrual recogido con las manos. Vade retro, satanás, bis, bis...


El efecto liberador de este sainete respecto a caducas coacciones tradicionalistas, el catolicismo en el caso que nos ocupa, no creo que haya sido catártico más allá de los protagonistas. Tanto, tanto, tanto y la Maestre va y pide disculpas de forma lenta, monótona, soporífera,por si ha ofendido a alguien, soslayando los puntos sobre las íes, para no airar más a los togados.
En la Edad Media quemaban en la hoguera a las diferentes, hoy les linchan en el terreno mediático, y los medios es lo que han hecho... a nadie se le ocurrió en la Edad Media cobrar o explotar económicamente el acto de quemar vivo a un hereje, en algo hemos evolucionado...económicamente.

¿No hubiera sido más excitante y cautivador que la fiscal Marisa Morando le colocara las manos en los pechos de la rea de hermosura altiva , acercándose a su rostro y recitándoles a los bermejos labios aquello de: "Decir me cago en Dios delante del sagrario es claramente un acto de profanación", de manera casi inaudible, sincera y delicada?
Herir los sentimientos religiosos cuesta 4,320 euros, poco menos que medio kilo de caviar...¡Mandan huevas de esturión!... Y todo por tocar un poco los huevos al clero. Mis sentimientos son anticristianos... ¿a cúanto me pagarían el medio kilo de herida en mis sentimientos ? Es que las procesiones en espacios públicos, las valoraciones religiosas de derechos universales en medios de comunicación por parte de hombres cubiertos de siniestras sotanas, o el campaneo atroz de templos de cruzados o mezquitas chillonas, ¿no son una patada en los cojones/huevos/huevas de mi sensibilidad arreligiosa?


La familia de Rita es católica, y ella misma reconoce haber ido muchas veces con su abuela a misa... Rita se ha dejado llevar por su querencia infantil de cristiana ácrata, revolucionaria y multimedia. Esta chica me sigue pareciendo muy bella físicamente... pero a mis años, las carretas están repletas de tantos legajos anticristianos, que no hay tetas que puedan tirar de ellas...