jueves, 17 de abril de 2014

PATADAS AL BALÓN, ÍDOLOS DE MADERA Y MATANZAS DE TOROS

En España nunca pasa nada, salvo que entre unos y otros se líen a palos y acaben matándose.
En España se cuenta con los entrenadores de fútbol mejor pagados del mundo, que llegan a cobrar más de mil veces el salario mínimo de los mal-pagados trabajadores que van a ver a los moñas del pseudo-calzoncillo a ese circo romano a la cañí que es el balonpié.
Las hondas y severas voces de este trozo de península enmudecen ante los 'gooool' mantecosos y primitivos, y ante las tertulias tonto-futbolísticas. No, nada sucede a esta orilla de Africa, salvo los partidos de pie-balón, salvo la tortura y ejecución de toros a lo carnicero de Srebrenica (frecuentador de estadios de fútbol y restaurantes de lujo, en el lejano Belgrado) y salvo las ceremonias en las que se pasean ídolos de madera apolillados a hombros de una turbamulta de fanática tradición y violencia contenida
La política es el fútbol del votante, y el fútbol es la política del ultra. Por eso la cultura se queda entrampada y sin ayudas, mientras que en esta piel de toro lidiado y torturado, se siguen gastando más millones que nunca en la Babilonia del balón y los 24 pares de pies.
Se siguen erigiendo innumerables mentiras construidas a costes astronómicos para beneficio de las sociedades anónimas de la construcción y perjuicio de los contribuyentes... y es que los perjudicados contribuyentes son los que sostienen de forma voluntaria la liga profesional de football. Los romanos querían ir al circo a ver morir gladiadores. Los españoles van al estadio a ver perder al equipo rival.
En España sigue sin pasar nada, salvo que condecoren a una talla de madera sin desvirgar, que ganen un trofeo en forma de copa con el nombre de un empedernido tomador de copas o que escenifiquen la gran matanza de Texas en un coso taurino.