viernes, 18 de abril de 2014

ESQUELAS A CELEBRIDADES

¿Por qué la gente es tan aficionada a hacer esquelas?
Quizás empujando y haciéndome un sitio entre los culos de Sartre y Gombrowicz, a parte de algún pedo sobrevenido por accidentes de la hidrodinámica, me explicaran en estéreo que la conducta de estos aficionados al luto es una especie de circo de varietés resultado de la acción y efecto de la penetrante mirada del Otro, que les obliga a dejar de ser ellos mismos, que les obliga a interpretar un papel teatral ante la esquela...
Los esquelistas imbuidos de ese personaje de barato presupuesto, creen tener un particular poder de seducción que se materializa en la incorporación de elementos insólitos en las esquelas, que a la postre, vienen a ser corta y pegas sin chica, ni originalidad, ni limoná. Piensan que el lector se verá forzado a leer atentamente esa epístola fúnebre de una sola página... Piensan demasiado, para tratarse de un documento referido a la pérdida de pensamiento.
El esquelismo, como la pesca de mocos, ¿es afición, es ocasión o es necesidad? Si reflexionamos sobre el moco, éste nos aportará respuestas certeras acerca del esquelismo... ahí lo dejo, soy respetuoso con la intimidad de las narices ajenas.
La humanidad va perdiendo afición al noble pasatiempo de reflexionar sobre las excrecencias de su cuerpo y la relación con el propio entorno. Esta idea me produce una honda congoja, tanta como bostezo la esquela virtual hacia celebridades del orbe que pedalea en Orbea.