domingo, 18 de mayo de 2014

CUATRO: EL SABER SE OCUPA DE HURGAR

                    En la sociedad/hormiguero el saber es portador de poder. Pero no todo el poder está en manos de los que ostentan el saber. El hormiguero fuerza, de modo parecido a como se esclavizan unas hormigas a otras, al portador del saber a ejercerlo en beneficio de la sociedad-manicomio o de la humanidad-hormiguero, que tanto monta lenocinio como puterío monta tanto. El hormiguero fuerza a separar a machetazos piedad de sabiduría, en favor del utilitarismo o cortoplacismo como ahora le dicen al artefacto. ¡Qué grande es la tentación de destruir el hormiguero para disfrutar del placer de revolcarse entre sus ruinas!
El selecciona, El discrimina, El interdice, impulsado por el estímulo-recompensa propio de una droga o de una hormona: se les deja a los seleccionadores circular por los senderos del placer sin condón para mayor dolor de los tomantes forzados.
 El saber uno grande y libre del hormiguero está al servicio de la censura y represión de la multiplicidad de discursos: el hormiguero ata en corto al individuo, para recordarle dirariamente dónde está y a quién está subordinado: al bien común, otro eufémico nombre que dan al hormiguero hormigonado.