lunes, 5 de mayo de 2014

DOS: VOTANTES EFÍMEROS

 Somos fragmentos de la sociedad, hormigas del hormiguero, internos de un manicomio... somos putativos, hijos de nodrizas mercenarias o hijos de puta con un DNI electrónico... somos individuus. Cuando llegan las elecciones  pasamos a ser algo a tener en cuenta aunque de forma efímera:  votantes en potencia.


 Con el permiso de Bobby Fischer y sin el permiso también, en la confusión total, sea quimera, sea caos, sea incertidumbre, sea contradicción al orden simple, sea lo que fuere, pero eso que provoca arcadas clorhídricas al esófago engullidor del simple-pensador... en todos y cada uno de esos vomitivos está la racionalidad absoluta (me he 'pasao' con el absolutismo) y eso es lo que saca de quicio, hace sonar las alarmas y al final estigmatiza de forma implacable y sin derecho a la defensa, la ordenada fiscalía cristiano-occidental, la imbecilidad de la cruz europea, el depósito fecal de la verdad germana, la veraz escoria del universo caucásico. Es esa sacadura de quicio que los portavoces de la soberanía popular vocean encapsulados en sus mass media al grito de:¡ anarquía, antisistema, radicales, terroristas!, cuando algo deja de ser ordenado a gusto y antojo de los 'legislidiadores'.
 "¿Qué justificación tiene la sociedad para castigar a los individuos?" se preguntaba Cesare Bonecasa... no hemos dejado de hacernos esa misma pregunta desde entonces, y desesperamos encontrar respuesta. 
El individuo es caos y la sociedad es orden simplista.  Y cuando se acercan unas elecciones los escalones más elevados de la pirámide nos simplifican para hacernos predecibles por obra y gracejo de las encuestas, de las previsiones, de los sondeos y de los resultados. La partitocracia castiga a los individuos travistiéndolos en futuros electores. Su justificación, la pervivencia del hormiguero.
 Las papeletas son fragmentos de papel, los votantes hacen cola como hormigas ante la urna inerte, el manicomio es el período electoral y el DNI precede al ciudadano.