sábado, 24 de mayo de 2014

OCHO: JORNADA DE GENUFLEXIÓN


En el 'democrático' hormiguero-termitero donde manejan el cotarro los partidos políticos, sostener dos opiniones que son contradictorias en un lapso de tiempo corto no asusta a la marabunta de tanta veces que ha padecido los "puedo-prometer-y-prometo". En la partitocrática colonia de insectos sociales, emplear lógica con proposiciones indecidibles contra la lógica fetén es el hidrato de carbono de cada día. En la hormigópolis recurrir a la moralina para repudiar y linchar la moral, es dogma de fe. En la cracia de los intermediarios, es un axioma de progreso etiquetar con dedo inquisitorial la expresión más virginal e inocente de la democracia, esto es, el referéndum; el inquisidor es el representante de la soberanía y quien ejerece de vigilante jurado de otra cosa que también llaman democracia, (¡qué cosas!), y que es quien le paga el sueldo. Los que parten el bacalao, los partidos, (¡juas, juas!) , se acogen a la enmienda del olvido o amnistía cuando les fuere menester a ellos y sus cortesanos; cuando les sale por ahí se acogen a la otra enmienda legislada por ellos mismos, por la cual se vuelve a traer lo desmemoriado del pasado inmediato en cuanto les fuere de conveniencia y si el piscolabis lo necesita se olvida/amnistía de nuevo y aquí no ha pasado nada y que viva la constitución/S.A.de-la-construcción.
En el 'yermocrático' termitero-hormiguero puede que haya buenos, pero seguro es que abundan los hijos de puta.